Cuando decidí empezar a compartir mi arte en las redes sociales, ponerle nombre fue el mayor de los retos, no quería usar mi nombre real y no se me ocurría algo más interesante, nada me convencía. Después de darle tantas vueltas y pensarlo mucho, me fije en que cuando iba a pintar siempre tenia una taza de té (de lavanda, mi favorito). Pero faltaba algo que se relacionara con lo que hacia. Arte, acuarela, historias... tinta! No solo ilustra o dibuja también escribe historias desde hace siglos.
Y así nació de lavanda y tinta.
Una de las primeras ilustraciones que publique, era de una chica tapándose la cara, dentro de una bolsita de té, en acuarela y rapidógrafos. Y cuando iba a cumplir un año, después de aprender un poco más sobre la figura humana y el arte digital, quise mejorarla para que fuera el logo.
Proceso de ilustración en Procreate
Dos años después, en la universidad, la ilustración cobró una nueva vida.
Para la materia de diseño gráfico, nos pidieron diseñar un cuaderno y volverlo un producto físico. Desarrollé el mockup y termine de diseñar las tapas, convirtiéndose en la primera ilustración que diseñé e imprimí. Mi primer producto en físico, un sueño que no sabia que tenia y con la mitad de un sueño que ya había cumplido.
Para la materia de diseño gráfico, nos pidieron diseñar un cuaderno y volverlo un producto físico. Desarrollé el mockup y termine de diseñar las tapas, convirtiéndose en la primera ilustración que diseñé e imprimí. Mi primer producto en físico, un sueño que no sabia que tenia y con la mitad de un sueño que ya había cumplido.
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